La comunicación telepática con los animales. ¿De qué se trata?

February 4, 2015

La telepatía es la capacidad de comunicarse sin palabras y a distancia. Me preguntan cómo funciona la comunicación telepática con los animales. Me han dicho que si no lo explico, parece que fuera mágico o esotérico. Y resulta que tiene bases muy concretas, a las que sólo es necesario acceder para comprender. Para eso, me gustaría explicar algunos de sus pilares.

 

Conocimiento, observación, meditación.

Todos los seres vivos tenemos características específicas, que significa propias de su especie. Hay algunas condiciones básicas que fomentan el bienestar del individuo de una determinada especie que, en principio, trascienden la individualidad y que son atávicas, es decir, que tienden a continuar con la línea ancestral de costumbres, caracteres o cualidades propias de los antepasados. Por ejemplo, los perros y los caballos son animales que viven en grupos y necesitan de esta pertenencia para vivir (bien); los gatos son más solitarios. Los caballos necesitan del alerta y el miedo para sobrevivir porque son cazados por depredadores, mientras que los perros y los gatos cazan como forma de vida. Estas características y el respeto o no de estas necesidades en la vida del animal influyen directamente sobre su comportamiento y su salud.

Después vienen todas las características propias del grupo racial al que pertenecen (no tienen los mismos caracteres un san bernardo que un pequinés o un border collie). Entonces, el primer pilar sobre el que se sostiene esta capacidad de comunicación es el conocimiento. Es preciso conocer al menos algunas características básicas del ser con quien vamos a comunicarnos.

El segundo pilar es la observación. Mientras mejor podamos percibir los detalles en la expresión del ser con quien nos estamos comunicando, más precisa será la información que recibiremos. Observar significa estar abiertos a recibir lo que nos muestra aquello que estamos observando. Observar es estar atentos al todo y las partes, al texto y al contexto, a la forma y al fondo.

El tercer pilar, fundamental también, es la meditación. Para ser capaces de recibir limpiamente lo que es necesario, hace falta que la mente esté en silencio, para que la información llegue sin juicios, prejuicios, limpios de contaminación de cualquier índole: pensamientos, creencias, emociones, sensaciones, mandatos, entre otros. Todo nuestro ser requiere estar en eje, alineado. Como si fuéramos un canal o manguera a través de la cual pasa el agua (la información) que proviene de la canilla (la fuente): no tiene que tener sarro, ni nudos, ni huecos, ni dobleces.

 

Lenguajes no verbales

Todos tenemos un lenguaje corporal muy claro, preciso e inconfundible. Una de las diferencias fundamentales entre los animales humanos y los no humanos es la cualidad del lenguaje verbal. Las personas usamos las palabras para comunicarnos y hemos perdido la capacidad (que tuvieron nuestros antepasados hace muchos miles de años) de leer un cúmulo riquísimo de información que proviene de otras fuentes. Los animales, a diferencia de los humanos, que desaprendimos la lectura consciente de los gestos, se comunican entre ellos con mucha exactitud. Cada parte de su cuerpo emite señales claras y concisas que entre ellos son capaces de leer. Si aprendemos a reconocer estos signos, con todos sus significados y lo que tienen para decirnos, seremos capaces de traducir sus mensajes.

Cada parte del cuerpo, entonces, transmite señales que tienen asociada y expresan una intención, una emoción, una necesidad, una sensación, una determinada cualidad energética (por ejemplo, miedo o confianza, ataque o huida, agresión o afecto). Y, de alguna manera, eso es lo que se lee.

 

Complejidades

Pero la cosa se complejiza porque los seres vivos tenemos diversas maneras de percibir la realidad. Hay quienes reciben la información a través de sus sentidos (visual, auditiva, kinestésica, olfativa o gustativamente) y otros seres, con la percepción más desarrollada y sutilizada, pueden obtener los datos de manera intuitiva, digamos como si fuera a través de canales muy sutiles, no “visibles”. Como si fueran ondas de wi-fi o de radio (nadie, hoy en día, diría que no existen porque no se ven) o como el cerebro transmite información neuronal a distintas partes del propio cuerpo. Pero en nuestro caso, la emisión y recepción se produce entre distintos seres.

Todos hemos visto (aunque sea en películas) cardúmenes de peces o bandadas de pájaros girar juntos en una misma dirección como si unos hilos invisibles los unieran y dirigieran. De eso mismo se trata la capacidad de tomar información telepáticamente: de esos canales de información  imperceptibles a través de los cinco sentidos.

Quienes vamos desarrollando la percepción y haciéndola cada vez más sutil, somos capaces de entrar en contacto con estos datos, con cada vez mayor precisión. Y lo hermoso es que todos podemos hacerlo. Es cuestión de práctica y disciplina. ¿Te gustaría aprender?

 

Lic. Verónica Kenigstein

www.amorentrespecies.com

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