Te cuento cómo es mi tarea

Mi trabajo es una integración de mi manera de ver la vida con mi formación en distintas áreas de conocimiento y mi propia experiencia vital. Me autodescribo como facilitadora vincular y comunicadora interespecies. De humanos y animales.

Para mí, un facilitador es quien acompaña un proceso cuyo propósito es encontrar un estado de mayor bienestar que al principio de la consulta y aumentar y/o expandir la conciencia. Empecé, en mi camino formativo, por la comunicación. Ésta forma parte de mis estudios formales, de mi aprendizaje en mis propios vínculos y ahora de mi trabajo con otros. Creo que es el eje transversal de toda relación, y mejorarla y fortalecerla genera una vinculación más amorosa y mutuamente satisfactoria. Estudié comunicación social, comunicación interpersonal, intrapersonal, transpersonal, luego comunicación telepática y finalmente comunicación animal.

Seguí después por la psicología, los vínculos, el amor, la pareja, la sexualidad y el placer, diversas técnicas y recursos de reconexión con el ser y con el alma, el recorrido de un camino espiritual llevado a la práctica cotidiana, que le da sentido a la existencia. Lo vincular proviene de mi interés por la relación que establecemos con nosotros mismos y con lo que no es sí-mismo: la vida, nuestro trabajo, pareja, familia, amigos, compañeros de camino, nuestros animales de compañía.

Nuestros vínculos son como espejos, que nos permiten vernos. La tarea es reconocer nuestras fortalezas y debilidades en las relaciones, nuestra verdad y anhelos para descubrir el camino que nos hace felices y nos permite ser la mejor versión de nosotros mismos, cumplir la misión de vida, abrirnos a los aprendizajes espirituales que nuestra alma pactó antes de encarnar.

Mi relación con los animales está caracterizada por un profundo amor y tengo la fortuna de haber podido estudiar su comportamiento, sus emociones, sus características, su legado espiritual. Voy descubriendo cómo cada animal que acompaña una vida humana también tiene, además de sus características individuales y propias de su especie, una misión vincular de profundo aprendizaje para sus familias de personas. Lo que hago podría aproximarse a la definición de terapia asistida por animales con una perspectiva espiritual.

A veces trabajo con la asistencia de los animales del propio consultante (en las visitas domiciliarias), que se las arreglan para que sus humanos pidan ayuda, a través de algún problema de comportamiento o de salud. Otras, con los caballos, facilitando el Vibra tu corazón caballo, taller vivencial de sanación, y cuando trabajo en el consultorio, asistida por mis propia co-terapeuta canina Pancha (Princesa -gata- y Allegra -potranca- viven cada una en sus espacios y su misión está hoy más orientada a mi propio aprendizaje).

Hay personas que consultan por sus animales o vienen a un taller Vibra tu corazón caballo. Lo que se abre es tan movilizador para su propia conciencia que luego continuamos el proceso en el consultorio, descubriendo en conjunto la misión que trae su alma y la manera de materializarla en la vida cotidiana. Los animales sirven en esas instancias como abridores de conciencia, porque su misión es tan amorosa que acerca a las personas a su verdadera esencia. El alivio ocurre.

Fui construyendo mi propio método de acompañamiento de procesos y parte de mi tarea es enseñarlo a quien quiera tomarlo para crear el suyo propio, con su impronta, a partir de las bases que le proporciona la formación. Con animales y sin animales. Acompañamiento a seres sensibles dispuestos a mirarse a sí mismos y a evolucionar.

Mi trabajo fundamentalmente consiste en servir de intérprete o traductora de los mensajes de los animales que, cuando viven con nosotros, tienen información importante para nuestro aprendizaje emocional, mental, vincular y espiritual.

Trabajo tomando en cuenta 5 dimensiones: física, emocional, mental, vincular y espiritual. Y aunque los efectos del trabajo se perciben en todos los planos, lo que se hace es directamente en el nivel espiritual. Lo que sana es la conciencia humana y gracias a eso, los animales con quienes vivimos pueden soltar la enfermedad que su cuerpo denuncia como desorden en su sistema familiar.

No es que “sirve para determinado tipo de enfermedad o desequilibrio”; lo que hago es leer en qué parte de la conciencia de los humanos de la familia es necesario poner el foco y asumir la posibilidad de transformación, para que el cuerpo físico acuse recibo de esta conciencia profunda y cambie. Es posible leer cualquier tipo de enfermedad, disfunción o desarmonía. Lo importante es comprender que el trabajo lo hace el consultante, con las claves que da el animal, a través de mi lectura.

La sanación ocurre como consecuencia, pero no es magia; es necesario que la persona tome conciencia y accione sobre lo que se necesita, para que el animal pueda sanarse. Obviamente la sanación también ocurre para la persona.

Yo leo los patrones energéticos de lo que el animal muestra de las cinco dimensiones antemencionadas, te lo transmito y te doy (traduciendo sus mensajes) las claves de por dónde es necesario accionar. Cuando la conciencia es real, genuina y profunda, los cambios se sostienen en el tiempo.

Durante mucho tiempo, cuando la dimensión espiritual no estaba tan disponible a la conciencia masiva, los procesos fueron más lentos. Porque la cualidad vibratoria de los campos sobre los que se accionaba (por ejemplo, el emocional o el físico) era más densa. Al trabajar directamente sobre la dimensión de la vibración más elevada y logrando sostener esta cualidad vibratoria, los cambios parecen ser más rápidos y espectaculares. Porque estamos yendo al lugar en el que están las verdaderas causas de los problemas que aparecen.

A veces no trabajo con los animales como ayudantes y las personas vienen a explorar su experiencia en momentos de crisis o angustia, o a abrir una instancia de alivio en sus vínculos más cercanos: con su pareja, sus hijos, padre o madre, o hermanos. La mirada siempre es transpersonal, acompaña sin juicio lo que ES. Y permite integrar, poner en perspectiva, amar la vida tal como se presenta, con sus luces y sus sombras. Pero sobre todo, el propósito es contribuir a sentirnos más plenos y felices. Para eso nacimos.

Lic. Verónica Kenigstein

www.habloconanimales.com

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